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Innovación y Soberanía

Una red de fibra óptica propia impulsa la autonomía digital de una comunidad indígena remota en Canadá

La Western James Bay Telecom Network ofrece velocidades de hasta 250 Mb/s y baja latencia, superando a las alternativas satelitales y sentando un precedente de soberanía tecnológica.

En una fría noche de febrero de 2024, en la gélida costa de la bahía de James, un joven a punto de sucumbir a la hipotermia fue hallado gracias a una rápida coordinación por Facebook. La madre del joven, al no poder contactar con su hijo, envió un mensaje a Elizabeth Kataquapit, entonces jefa de la nación Fort Albany First Nation, quien a su vez alertó al equipo de búsqueda y rescate. Este suceso, que subraya la vital importancia de una comunicación eficaz en situaciones críticas, fue posible gracias a una infraestructura digital recientemente implementada: una red de fibra óptica de propiedad comunitaria.

Durante años, las comunidades subárticas de la bahía de James permanecieron desatendidas por los grandes operadores de telecomunicaciones, que veían poca rentabilidad en una región con acceso limitado por tierra y desafíos logísticos extremos. Antes de la llegada de la fibra óptica, servicios como el rescate se apoyaban en rudimentarias radios. La Western James Bay Telecom Network (WJBTN), de propiedad indígena, surgió para cambiar esta realidad, enfrentándose al reto de conectar aproximadamente 1.000 hogares y negocios distribuidos a lo largo de 300 kilómetros de costa.

La visión de una red propia

El primer paso hacia una mejor conectividad se dio en 2008, cuando Five Nations Energy Inc. (FNEI), la compañía eléctrica local, tendió cable de fibra óptica en los postes que transportaban electricidad desde Moosonee, a 135 kilómetros de distancia. Poco después, líderes cree de la región formaron WJBTN para operar esta red troncal, inicialmente con una capacidad de 1 gigabit por segundo para una población de alrededor de 6.000 personas. Sin embargo, esta infraestructura no se tradujo de inmediato en internet de alta velocidad para los residentes; un proveedor inicial, Xittel, ofrecía conexiones inalámbricas lentas, inconsistentes y con estrictos límites de datos.

Brian Nakogee, director financiero de WJBTN desde 2014, impulsó la visión de una red de fibra hasta el hogar (FTTH) asequible. El diseño técnico de la red, desarrollado junto al ingeniero Dirk MacLeod, fallecido en 2019, y su hermano Andrew MacLeod, implicó la mejora de la red troncal o backhaul con tecnología de “óptica coherente”, capaz de transmitir 100 gigabits por segundo a los puntos de distribución de cada localidad, con redundancia para asegurar la fiabilidad. Para la conexión de los hogares, se optó por una arquitectura GPON (Gigabit Passive Optical Network), que minimiza la cantidad de fibra y de equipos activos, una decisión crucial en un entorno donde el mantenimiento y las reparaciones son particularmente difíciles.

El coste total estimado del proyecto fue de 4,7 millones de dólares canadienses, lo que supone una inversión de 4.700 dólares por hogar, cifra significativamente superior a los costes en zonas urbanas.

Desafíos y despliegue en un entorno extremo

La aprobación del proyecto en 2018 fue solo el inicio de una compleja fase de despliegue. Para garantizar la fiabilidad del sistema en un entorno sin acceso a tiendas de equipos especializados, la red troncal fue ensamblada y probada exhaustivamente en un laboratorio de Infinera en Estocolmo antes de su envío e instalación. En la primavera de 2019, el equipo comenzó la instalación del nuevo backhaul, un proceso que duró meses y que fue seguido por el tedioso trabajo de llevar la fibra a cada hogar. La pandemia de COVID-19 añadió una capa de dificultad, con las comunidades aislándose para proteger a sus poblaciones, forzando a WJBTN a priorizar la conexión de Fort Albany a cambio de permitir el acceso a los ingenieros.

La construcción de la red implicó formar a personal local, como Peyton Reuben, quien aprendió a instalar cables aéreos y a empalmar hebras de fibra de grosor capilar. El trabajo, realizado sin camiones elevadores, implicó subir a los postes y atravesar terrenos pantanosos y acuáticos. Finalmente, en abril de 2022, la red se activó en Fort Albany, ofreciendo velocidades de 250 Mb/s de descarga y 30 Mb/s de subida. Para finales de 2022, la conectividad de fibra había llegado a todos los hogares de las comunidades atendidas.

El impacto de la soberanía digital

La red WJBTN ha transformado la vida cotidiana. Los servicios de salud mental, por ejemplo, pueden ahora ofrecerse mediante videollamadas, y la coordinación en emergencias ha mejorado drásticamente, como ilustra el rescate inicial. Además, ha facilitado el teletrabajo, la educación en línea y el desarrollo de pequeños negocios locales. Esta conectividad también ha traído consigo aspectos más aislantes de la vida digital, como el aumento del consumo de contenido multimedia, un equilibrio que los líderes comunitarios buscan mantener con las tradiciones y conexiones interpersonales.

Uno de los puntos clave de la WJBTN es su ventaja de rendimiento sobre las alternativas satelitales, como Starlink. La fibra óptica ofrece una latencia significativamente menor (12 milisegundos de Fort Albany a Toronto, frente a los 60 ms de las conexiones satelitales), crucial para aplicaciones en tiempo real como las videollamadas. Más allá de la tecnología, la propiedad de la infraestructura es el “arma secreta” de WJBTN, según Nakogee. Al controlar la red, las comunidades pueden establecer sus propias prioridades, garantizando una soberanía digital que antes no existía. El éxito de WJBTN sirve ahora como modelo para otras iniciativas indígenas de banda ancha en Canadá y Estados Unidos, marcando un camino hacia una mayor autonomía en la era digital.

Por qué importa

La experiencia de la Western James Bay Telecom Network (WJBTN) en la construcción de su propia red de fibra óptica es un ejemplo paradigmático de cómo las comunidades indígenas pueden asegurar su soberanía digital. Al poseer y operar su infraestructura, estas comunidades no solo garantizan el acceso a servicios esenciales como telemedicina y educación a distancia, sino que también establecen sus propias prioridades de conectividad, lejos de los intereses comerciales de grandes operadores. Esto sienta un precedente crucial para otras regiones remotas a nivel global, demostrando que la autodeterminación tecnológica es un pilar fundamental para el desarrollo y el bienestar.

Antecedentes

Durante décadas, las comunidades indígenas y remotas del subártico canadiense fueron sistemáticamente ignoradas por las grandes compañías de telecomunicaciones, que no encontraban viabilidad económica en la inversión. La primera infraestructura básica llegó en 2008, cuando una compañía eléctrica local tendió fibra óptica a lo largo de sus líneas de transmisión. Sobre esta base, la WJBTN fue creada para operar la red troncal, enfrentándose inicialmente a servicios inalámbricos lentos y caros que evidenciaban la necesidad de una solución de fibra óptica directa a los hogares que fuera gestionada por la propia comunidad.

La Fibra frente al Satélite: Una Cuestión de Latencia

Aunque servicios como Starlink han democratizado el acceso a internet satelital en áreas remotas, las redes de fibra óptica conservan una ventaja fundamental: la latencia. Mientras que las conexiones satelitales implican que la señal viaje cientos de kilómetros hasta el espacio y viceversa, la fibra óptica terrestre elimina este retraso. En el caso de la WJBTN, la latencia desde Attawapiskat a Toronto se sitúa en 12 milisegundos, una mejora significativa frente a los aproximadamente 60 milisegundos de las conexiones satelitales o los varios cientos de milisegundos de las redes inalámbricas antiguas. Esta diferencia es crítica para aplicaciones sensibles al tiempo, como videollamadas, juegos en línea o telemedicina, donde cada milisegundo cuenta para una experiencia fluida y eficaz.

La forma de hacer las cosas en el sur es muy diferente a cómo aquí, en las áreas remotas, armamos las piezas.

Brian Nakogee, Director Financiero de WJBTN

Lo llamaba una “tortuga.”

Elizabeth Kataquapit, Ex jefa de Fort Albany First Nation (refiriéndose al servicio de Xittel)

No teníamos un camión elevador, así que teníamos que subirnos a los postes. Fue toda una experiencia, atravesando maleza espesa y agua hasta los muslos.

Peyton Reuben, Coordinador de red de WJBTN

Si hubiéramos llegado media hora más tarde, la persona se habría ido.

Thomas Scott, Consejero de salud mental y voluntario de búsqueda y rescate en Fort Albany

La calidad de vida es mucho mejor.

Peyton Reuben, Coordinador de red de WJBTN

Esa es nuestra arma secreta.

Brian Nakogee, Director Financiero de WJBTN (sobre la propiedad de la infraestructura)

Datos clave

Costo total del proyecto FTTHCA $4,7 millones
Costo por hogar conectadoCA $4.700
Velocidad de descarga (WJBTN)250 Mb/s
Velocidad de subida (WJBTN)30 Mb/s
Latencia (WJBTN a Toronto)12 ms (actualmente)
Latencia (Starlink comparable)60 ms
Capacidad de la red troncal (actualizada)100 Gb/s
Año de activación de la red en Fort Albany2022

Fuente original: IEEE Spectrum

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