Robots con forma de pato señalan la democratización de la IA y la robótica
Un fenómeno emergente en el ámbito de la robótica se manifiesta a través de la creciente disponibilidad de robots con forma de pato. Estos dispositivos actúan como trazadores de una tendencia fundamental, en una analogía con los patos de juguete de plástico que en 1992 sirvieron a los oceanógrafos Curtis Ebbesmeyer y Jim Ingraham para modelar las corrientes marinas superficiales. En esta ocasión, la “corriente” a trazar es la democratización de la inteligencia artificial y el diseño de hardware robótico.
Este desarrollo se sustenta en avances tecnológicos cruciales. Previamente, la programación de la marcha robótica requería una configuración manual exhaustiva que limitaba la generalización de movimientos. El punto de inflexión se produjo en 2019, cuando el equipo de Jemin Hwangbo en ETH Zúrich logró modelar los actuadores de un robot cuadrúpedo, el ANYmal, mediante una red neuronal entrenada con datos de la máquina real. Este método permitió que las políticas de movimiento aprendidas en simulación se transfirieran de manera efectiva al hardware físico. Dos años más tarde, el mismo laboratorio optimizó el proceso de entrenamiento para ejecutarse en una única GPU y lo liberó como código abierto.
La elección de la forma de pato no es casual. Busca fomentar la familiaridad y reducir la aprehensión del usuario. A diferencia de los humanoides, cuya imperfección puede resultar inquietante, la natural torpeza de un pato hace que movimientos como el bamboleo se perciban como signos de vitalidad, no como fallos mecánicos. Además, funcionalidades como la capacidad de recuperarse tras una caída, integradas en algunos de estos robots, transforman un posible defecto en un rasgo de carácter.
Dos propuestas destacan en este panorama. El Microduck de Pollen Robotics, que ha abierto recientemente sus reservas, ofrece un robot de 25 cm y menos de 800 g con 15 motores, cámara, sensor de profundidad y un pico-pinza con capacidad de 100 g. Opera con un entorno de ejecución en Rust a 50 Hz y utiliza políticas neuronales entrenadas con PPO en MuJoCo y exportadas a ONNX. Aunque su diseño mecánico y electrónico no es de código abierto, su SDK, simulador y pila de entrenamiento sí lo son bajo licencia Apache-2.0. Por otro lado, la plataforma tnkr ofrece el Open Duck Mini, que se distingue por su hardware totalmente abierto, incluyendo archivos CAD, STLs y listas de materiales. tnkr busca cerrar la brecha en el hardware abierto, proporcionando herramientas como un asistente de IA, Leonardo, que genera guías de montaje y facilita la modificación del diseño sin necesidad de conocimientos avanzados de CAD.
La clave de esta democratización reside en la apertura de todo el ecosistema tecnológico. Desde el trabajo de ETH Zúrich y la liberación de MuJoCo, hasta las contribuciones de Antoine Pirrone con el Open Duck Mini y las iniciativas de Pollen y tnkr, cada eslabón de la cadena ha permitido el acceso y la modificación sin necesidad de permisos previos. Este modelo, donde el componente abierto es el motor fundamental, y la estética amigable es la puerta de entrada, recuerda a los orígenes de la informática personal con el Homebrew Computer Club. Se abren así nuevas vías para que más usuarios exploren y modifiquen tecnologías complejas, haciendo tangible la robótica avanzada.
Fuente original: Hackster.io







