El fenómeno Blocus: protestas ‘fabricadas’ con TikTok e IA
El 24 de octubre, decenas de estudiantes se congregaron en Plaça Catalunya, Barcelona, en una movilización que escaló hasta incluir saqueos de comercios y enfrentamientos con las fuerzas policiales. El origen de estos incidentes se remonta a una serie de aproximadamente 20 cuentas de TikTok, vinculadas a la plataforma anónima ‘Blocus’, que promovieron encuentros en diversas localidades de España, instando a los jóvenes a participar.
Estas cuentas difundieron mensajes que evocaban un movimiento estudiantil francés, convocando a una acción similar en Barcelona. No obstante, el alcalde Jaume Collboni ha reconocido explícitamente que no existe evidencia que vincule ambos movimientos. La concentración en Barcelona rápidamente degeneró en actos de vandalismo, con jóvenes enmascarados rompiendo escaparates y enfrentándose a la policía. La jornada concluyó con 130 detenciones, de las cuales 76 correspondían a menores de edad, y 14 agentes policiales heridos.
Las cuentas de TikTok que impulsaron estas protestas fueron eliminadas tras los eventos. Sin embargo, según The Conversation España, nuevos perfiles están reutilizando la denominación ‘Blocus’ en España y otras naciones europeas, convocando a más concentraciones para el 31 de octubre. El verificador español Maldita ha detectado llamamientos para Halloween en múltiples ciudades de nueve países europeos, incluyendo Alemania y Países Bajos, con carteles que van desde demostraciones pacíficas hasta referencias a la película The Purge.
La investigación de The Conversation España señala que la "protesta" del 24 de octubre en Barcelona fue fabricada, presentándose como una movilización legítima mientras ocultaba otros propósitos. La violencia que se desató, sin embargo, fue real, y los hechos han sido rápidamente instrumentalizados en el contexto preelectoral español. Las cuentas vinculadas a Blocus presentan tendencias comunes, utilizando carteles generados por inteligencia artificial con lemas similares e imágenes de calles en llamas que recuerdan las movilizaciones de extrema derecha poscrisis de Ceuta.
Estas estéticas compartidas, la sincronización y el modus operandi en distintos países sugieren un ecosistema de movilización online más amplio, aunque no está claro si se trata de mera imitación digital o de la acción de un único coordinador. Independientemente de la autoría, las imágenes de Barcelona se han convertido en munición política, con diversas explicaciones contradictorias ofrecidas por líderes de diferentes espectros políticos. A nivel internacional, ha surgido la especulación sobre una posible injerencia extranjera, aunque el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, afirmó el 26 de octubre que no había indicios de implicación rusa en Barcelona. La Unión Europea, por su parte, ha advertido sobre campañas híbridas que incluyen manipulación de información y ciberactividades maliciosas.
El resultado directo de estas protestas fabricadas no es solo el desorden, sino las narrativas que se construyen posteriormente. Las imágenes de saqueos pueden ser empleadas para respaldar argumentos sobre inseguridad, fallos gubernamentales o la inestabilidad en Europa, alimentando un clima de miedo que puede influir en la opinión pública en momentos políticamente decisivos.
Fuente original: The Conversation Espaa







