Análisis de CISA revela contrastes en la defensa de infraestructuras críticas frente a ataques simulados
La Cybersecurity and Infrastructure Security Agency (CISA) llevó a cabo dos evaluaciones simultáneas de ‘red team’ en dos organizaciones de infraestructura crítica, designadas como Organización A y Organización B, con el objetivo de simular operaciones ciberofensivas reales y probar sus capacidades defensivas. Aunque en ambos casos el ‘red team’ logró un compromiso total del dominio, obteniendo acceso a sistemas empresariales sensibles (SBSs) y recursos en la nube, la respuesta de cada entidad fue radicalmente diferente.
Organización A: Brecha inadvertida
En la Organización A, el ‘red team’ consiguió acceso inicial a múltiples estaciones de trabajo, escaló privilegios sobre el dominio y se movió lateralmente a los SBSs y recursos en la nube sin ser detectado. El análisis posterior reveló que la Organización A no logró identificar ni contener la actividad maliciosa. Los equipos de seguridad (SOC) estaban abrumados por un volumen inmanejable de alertas de baja y media prioridad, en gran parte debido a herramientas de detección mal configuradas y a la ausencia de líneas base claras. Además, los silos organizacionales entre diferentes SOCs y la falta de comunicación entre el personal de seguridad y los propietarios de sistemas impidieron una respuesta efectiva. La burocracia y la falta de autoridad explícita para los defensores agravaron la situación, llevando a que se ignoraran o clasificaran erróneamente alertas críticas.
El equipo atacante explotó vulnerabilidades como credenciales por defecto en aplicaciones web, plantillas de Active Directory Certificate Services (ADCS) mal configuradas que permitían la suplantación de identidad, y la Cuota de Cuentas de Máquina (MAQ) configurada por defecto, que autoriza a usuarios no privilegiados a añadir hasta diez cuentas de equipo al dominio. También se observó el uso de credenciales en texto plano y con vida útil ilimitada para acceder a sistemas críticos y recursos en la nube, como AWS IAM.
Organización B: Detección y contención efectivas
En contraste, la Organización B demostró una postura de seguridad mucho más madura. Tras el acceso inicial del ‘red team’ mediante una campaña de spearphishing, los defensores de la red detectaron rápidamente los intentos de compromiso. Las estaciones de trabajo afectadas fueron aisladas manualmente en cuestión de minutos (entre 2 y 20), cortando la comunicación de comando y control (C2) del ‘red team’. Esta rápida reacción obligó al equipo atacante a operar bajo un modelo de ‘assume breach’, donde la organización proporcionó un punto de acceso simulado para evaluar la capacidad de respuesta interna ante una brecha ya consumada.
Aun bajo el modelo de ‘assume breach’, la Organización B continuó demostrando una sólida defensa. Cuando el ‘red team’ accedió a un bastion host en la Zona Desmilitarizada (DMZ) de Tecnología Operativa (OT), los controles de seguridad bloquearon las conexiones salientes y el SOC aisló rápidamente el sistema. De manera similar, un intento de acceso al portal de Azure de la organización a través de una cuenta comprometida activó una alerta automática de Microsoft, lo que llevó al personal a bloquear la actividad. La Organización B también implementó detecciones personalizadas para alertas de usuarios de Entra ID de riesgo y tráfico API sospechoso.
Sin embargo, la Organización B no estuvo exenta de debilidades. El ‘red team’ finalmente logró acceder a Entra ID a través de una cuenta de equipo relacionada con la implementación de Seamless SSO que carecía de autenticación multifactor (MFA) y tenía permisos de aplicación excesivamente permisivos. También se identificaron configuraciones erróneas y permisos excesivos en Active Directory y en cuentas de servicio, así como la presencia de credenciales de sistemas OT almacenadas en texto plano en servidores de salto, lo que subraya la necesidad de una higiene de credenciales más estricta y auditorías regulares.
Por qué importa
El informe de CISA es de gran relevancia para el sector de infraestructuras críticas, al proporcionar una hoja de ruta detallada de las vulnerabilidades más comunes y las prácticas defensivas más eficaces en entornos IT, cloud y OT. La marcada diferencia en la respuesta de las dos organizaciones subraya que la eficacia de las herramientas de seguridad es directamente proporcional a la madurez de los procesos, la capacitación del personal y la autoridad que se otorga a los equipos de defensa para actuar con rapidez. La relevancia no reside solo en detectar amenazas, sino en la capacidad organizacional para reaccionar y contenerlas antes de que el daño sea irreparable.
Antecedentes
La Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de Infraestructuras de EE. UU. (CISA) realiza periódicamente evaluaciones de ‘red team’. Estos ejercicios simulan operaciones ciberofensivas reales, emulando las tácticas de actores de amenazas para obtener y mantener acceso persistente a redes y sistemas empresariales sensibles (SBSs), con el fin de evaluar la capacidad de una organización para detectar, investigar y responder a la actividad maliciosa. El propósito es identificar deficiencias en la postura de seguridad, no solo en sistemas IT sino también en entornos cloud y de tecnología operativa (OT), y derivar lecciones aplicables para fortalecer la resiliencia de infraestructuras críticas.
El modelo ‘assume breach’ en la práctica
El concepto de ‘assume breach’ (asumir la brecha) es una estrategia de ciberseguridad que parte de la premisa de que, tarde o temprano, un atacante logrará penetrar las defensas perimetrales de una organización. En lugar de una prevención infalible, el foco se desplaza hacia la capacidad de detección temprana y la resiliencia para responder y recuperarse eficazmente. En el caso de la Organización B, al detectar rápidamente la intrusión inicial y aislar los sistemas, el equipo de ‘red team’ tuvo que adoptar este modelo: CISA recibió acceso simulado a un host interno, replicando el nivel de compromiso que habrían logrado si no hubieran sido detectados. Esto permitió evaluar la capacidad de la Organización B para limitar el movimiento lateral y responder a un adversario ya presente en su red.
Datos clave
| Publicación del informe | 25 de agosto de 2026 |
|---|---|
| Organizaciones evaluadas | Dos entidades de infraestructura crítica |
| Detección Organización A | Nula, compromiso completo inadvertido |
| Tiempo de respuesta Organización B | Sistemas iniciales aislados en 2-20 minutos |
| MAQ Organización A | 10 máquinas por usuario no privilegiado (valor por defecto) |
| MAQ Organización B | 1.000 máquinas por usuario de dominio |
Fuente original: CISA Advisories







