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La IA acelera la estandarización visual en el diseño gráfico

Carteles de eventos locales evidencian una homogeneización estética impulsada por modelos generativos y el uso de plantillas.

El auge de herramientas de inteligencia artificial (IA) como DALL-E, Midjourney o Gemini ha puesto en primer plano el debate sobre la homogeneización estética en el diseño gráfico. Publicaciones como The Conversation España han destacado cómo Ayuntamientos y organizaciones observan una convergencia visual en sus carteles promocionales, que a menudo comparten características como colores saturados, imágenes hiperrealistas y estilos tipográficos similares, independientemente de la naturaleza del evento.

Sin embargo, la tendencia a la estandarización no es exclusiva de la IA. La digitalización del diseño gráfico y la aparición de bancos de imágenes, recursos prediseñados y plataformas basadas en plantillas, como Canva, democratizaron el acceso al diseño. Esto permitió a organizaciones con recursos limitados producir materiales visuales de forma económica y rápida, pero también sentó las bases para la repetición estética. La IA, por tanto, no inicia esta homogeneización, sino que la acelera de manera significativa.

La velocidad a la que se propagan estos estilos es una diferencia clave con tendencias históricas. Mientras que corrientes artísticas anteriores se desarrollaban a lo largo de años, la IA puede instaurar patrones estéticos en cuestión de días. El uso de prompts estandarizados por parte de los usuarios, tales como “ultra realistic”, “cinematic lighting” o “8K”, contribuye a que muchas personas, al emplear herramientas y referencias similares, reduzcan la diversidad visual disponible.

El funcionamiento intrínseco de los modelos generativos de imágenes explica parte de este fenómeno. Estos sistemas se entrenan con vastas colecciones de imágenes preexistentes, lo que les permite identificar y reproducir patrones visuales estadísticamente exitosos. Un estudio de la Universidad Francisco de Vitoria concluye que la IA puede fomentar la repetición estilística y la homogeneización estética debido a su dependencia de los datos de entrenamiento y al uso de instrucciones similares. Esto conduce a la proliferación de fórmulas visuales reconocibles como el maximalismo o lo kitsch, con composiciones que priorizan la efectividad visual sobre la singularidad.

Una de las consecuencias más relevantes de esta estandarización es la pérdida de identidad y localismo, especialmente en el contexto de fiestas populares y eventos municipales. Mientras que históricamente los carteles servían como símbolos de identidad cultural, transmitiendo memoria colectiva y sentido de pertenencia, las herramientas de IA, al apoyarse en repertorios visuales globales, tienden a representar eventos diversos con códigos estéticos muy parecidos. Para evitar la dilución de la singularidad cultural, se hace indispensable proporcionar a la IA especificaciones muy concretas, incluyendo elementos representativos específicos o imágenes de referencia, como se demostró al generar un cartel para una fiesta en Pontedeume (Galicia) que debía incorporar los “mómaros” (máscaras gigantes típicas de la celebración).

En este escenario, el valor del conocimiento cultural, el trabajo creativo y la dirección artística experimenta un aumento. Las organizaciones que logren diferenciarse serán aquellas que sepan seleccionar qué imágenes producir, qué elementos culturales integrar, qué referencias evitar y cómo construir una identidad visual distintiva. El rol del diseñador se consolida como fundamental para guiar estos procesos, demostrando que, si bien la IA transforma el futuro del trabajo, no elimina la necesidad de la creatividad y la dirección artística humana.

Fuente original: The Conversation Espaa

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