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La rentabilidad en la inteligencia artificial se concentra en la infraestructura

Un análisis económico del sector revela que los proveedores de chips y servicios en la nube superan en beneficios a los desarrolladores de grandes modelos de IA.

Según un análisis del ecosistema de la inteligencia artificial, publicado por The Conversation España, la fiebre por la IA ha generado un modelo de negocio en el que la creación de valor no garantiza su captura. Este patrón de rentabilidad, que evoca la fiebre del oro del siglo XIX donde las grandes fortunas se amasaron vendiendo picos y palas, se repite en la industria actual: los beneficios se concentran en los proveedores de infraestructura más que en los desarrolladores de los grandes modelos de IA.

El estudio destaca una marcada asimetría financiera. Mientras compañías como OpenAI, uno de los actores más visibles, registró 13.000 millones de dólares en ingresos para el año 2025, sus pérdidas operativas ascendieron a 20.900 millones de dólares, resultando en un margen negativo del 161%. Anthropic, otro desarrollador de modelos, mostró un margen de beneficio del 5% en el segundo trimestre de 2026. En contraposición, los proveedores de infraestructura tecnológica exhiben una notable rentabilidad. NVIDIA, líder en chips para IA, reportó ingresos de 215.900 millones de dólares y un beneficio de 120.100 millones de dólares en su año fiscal 2025-26, con un margen del 56%. Otras empresas como TSMC y ASML, fundamentales en la fabricación de semiconductores, registraron márgenes del 45% y 29% respectivamente en 2025. Estos datos ilustran que las compañías que suministran los componentes y el soporte computacional son las que capturan la mayor parte del valor económico.

Esta estructura de mercado se sustenta en tres pilares: la extrema concentración del sector, la dependencia técnica y la circularidad del capital. La cadena de producción de chips de IA muestra una alta dependencia de un número limitado de actores. Por ejemplo, NVIDIA concentra el 81% del mercado de chips de IA, y ASML produce el 100% de las máquinas de litografía ultravioleta extrema (EUV) indispensables para su fabricación. TSMC, por su parte, es responsable del 72% de los chips producidos por encargo, mientras que Amazon, Microsoft y Google controlan cerca de dos tercios del segmento de servicios en la nube. La dependencia técnica se observa en el ecosistema de software de NVIDIA, CUDA, que ha cimentado una infraestructura programática que dificulta la transición a otros proveedores. Finalmente, la circularidad del capital se manifiesta en la inversión que los grandes proveedores de la nube realizan en desarrolladores de modelos, quienes a su vez reinvierten ese capital en la adquisición de capacidad de cómputo de esos mismos proveedores.

En este contexto global, la Unión Europea muestra un rezago significativo. Dedica el 7% de la inversión mundial en IA y controla apenas el 5% de la capacidad de cómputo, muy por debajo del 40% de Estados Unidos y el 32% de China. A pesar del objetivo de alcanzar el 20% del mercado mundial de semiconductores para 2030, Europa actualmente se sitúa en el 9%. La holandesa ASML constituye una excepción notable como actor crítico en la fabricación de microchips, aunque es un caso aislado. La francesa Mistral es el desarrollador de modelos de IA de mayor peso en Europa, si bien su valoración es significativamente inferior a la de sus homólogos estadounidenses y depende de la adquisición de chips de NVIDIA.

Fuente original: The Conversation Espaa

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