Dióxido de carbono comprimido para el almacenamiento energético de larga duración
La transición energética global impulsa la búsqueda de soluciones de almacenamiento capaces de suministrar energía durante periodos extendidos. Esta necesidad se agudiza ante el auge de fuentes como la energía solar y eólica terrestre, cuya naturaleza intermitente requiere mecanismos que garanticen la estabilidad y disponibilidad constante en la red eléctrica.
En este contexto, la empresa Energy Dome ha desarrollado una tecnología que emplea dióxido de carbono gaseoso comprimido para sus baterías de red. Según un reporte de technologyreview.com, este sistema está diseñado para proporcionar energía por un periodo de hasta 24 horas, un rango que lo posiciona como una opción para el almacenamiento de larga duración.
El concepto de las baterías de CO2 a gran escala busca atender la demanda energética creciente y compensar las fluctuaciones inherentes a la generación de energías renovables. Almacenar energía en forma de gas comprimido representa una vía para abordar los desafíos operativos y de capacidad que enfrentan las redes eléctricas modernas.
Fuente original: MIT Technology Review







