La FDA pivota hacia los órganos en chip para la aprobación de fármacos
El cambio regulatorio subraya una tendencia creciente hacia la adopción de estas plataformas, inicialmente recibidas con escepticismo, pero que ahora demuestran un potencial disruptivo. Como reporta IEEE Spectrum en una publicación reciente [https://spectrum.ieee.org/alternatives-to-animal-testing], la FDA ha llegado a negar la autorización para ensayos clínicos basándose exclusivamente en datos de pruebas con animales, requiriendo en su lugar evidencia generada por órganos en chip o alternativas comparables.
Estas plataformas, conocidas coloquialmente como "órganos en chip", son sistemas microfluídicos que replican la estructura y función de órganos humanos mediante el cultivo de células en dispositivos del tamaño de un USB. El primer pulmón en chip fue desarrollado hace diecisiete años por el equipo de Donald Ingber en el Instituto Wyss de la Universidad de Harvard, sentando las bases de una tecnología que ahora incluye modelos de cerebro, corazón, riñones y placenta, e incluso sistemas multiórgano interconectados.
El hito regulatorio más significativo ocurrió a finales de 2022 con la aprobación de la FDA Modernization Act 2.0, que explicitó la autorización de las NAMs para los estudios preclínicos requeridos en el desarrollo de nuevos fármacos. Previamente, la normativa exigía pruebas en animales. La agencia ha reforzado esta dirección con compromisos futuros, como la intención de hacer de los estudios en animales "la excepción más que la norma" para las pruebas de seguridad de medicamentos a partir de 2025. En septiembre de 2026, la FDA anunció una regla que reemplazará las referencias a "pruebas con animales" por el término más amplio "pruebas no clínicas" en sus regulaciones de desarrollo de fármacos.
Esta tendencia no se limita a Estados Unidos. En 2025, los Institutos Nacionales de Salud (NIH) anunciaron que las solicitudes de subvenciones para modelos animales deberán incorporar investigación no animal. Paralelamente, la Comisión Europea y el Reino Unido han delineado planes para la eliminación progresiva de las pruebas con animales, y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha actualizado sus directrices para permitir un uso ampliado de las NAMs.
La motivación detrás de este cambio radica en las limitaciones intrínsecas de los modelos animales, que a menudo no predicen con precisión la eficacia o toxicidad de los fármacos en humanos. Se estima que el 92% de los medicamentos que entran en ensayos clínicos en EE. UU. no llegan al mercado, en parte debido a la falta de predictibilidad de los ensayos con animales. Por contraste, algunos sistemas de órganos en chip han demostrado una mayor precisión; por ejemplo, un sistema de hígado en chip de la compañía Emulate identificó correctamente siete de cada ocho fármacos tóxicos para hígados humanos que habían superado pruebas en animales.
A pesar de los avances y el respaldo regulatorio, la implementación de las NAMs enfrenta desafíos. La validación rigurosa de estos sistemas, que incluye la estandarización de metodologías y la realización de comparaciones directas con experimentos animales, es una tarea compleja y costosa. Además, la cultura científica arraigada en décadas de experimentación animal requiere un cambio generacional y de formación. Sin embargo, el impulso regulatorio y los resultados prometedores apuntan a una transformación significativa en la forma en que la industria farmacéutica desarrollará y probará sus productos en el futuro.
Fuente original: IEEE Spectrum







