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La interacción entre estrés y genética modula los síntomas del TDAH

Una investigación reciente destaca cómo el cortisol y el perfil genético influyen en la manifestación individual del trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

La comprensión del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) se profundiza con la publicación de una investigación que examina la interacción entre la respuesta biológica al estrés y la predisposición genética. El estudio, llevado a cabo con 120 adultos jóvenes entre 18 y 24 años, analizó cómo los niveles de cortisol, la hormona reguladora del estrés, influyen en la manifestación de los síntomas del TDAH, según informó The Conversation España.

Los investigadores midieron los niveles de cortisol en los participantes en dos momentos de la mañana, un periodo clave para evaluar la respuesta del organismo al estrés. Además, se analizaron variantes genéticas previamente vinculadas al TDAH y se evaluaron los niveles de impulsividad de los individuos. Los resultados indican que el cortisol no actúa como un factor independiente. Su efecto en la intensidad de los síntomas del TDAH depende significativamente del perfil genético de cada persona y de características conductuales como la impulsividad.

Este hallazgo sugiere que la predisposición base del TDAH está en el ADN, pero factores como el estrés pueden modular cómo se expresa. La forma en que el cuerpo de cada individuo responde al estrés puede amplificar o, por el contrario, atenuar la intensidad de los rasgos asociados al trastorno. Esto proporciona una explicación a la variabilidad en la manifestación del TDAH, donde personas con perfiles genéticos similares pueden experimentar dificultades diferentes en atención, impulsividad o hiperactividad.

La implicación práctica de esta investigación reside en la cotidianidad de las personas con TDAH. Las dificultades no se limitan a la atención, sino que afectan tareas como seguir conversaciones, organizar actividades o cumplir plazos. Si el cortisol modula estos síntomas, la respuesta al estrés deja de ser un factor secundario. El estudio indica que momentos de alta exigencia, como exámenes o sobrecarga laboral, podrían acentuar la impulsividad o la distracción en ciertos individuos. El cortisol también influye en el sueño, la energía y la regulación emocional, aspectos que, a su vez, pueden agravar los desafíos del TDAH.

Aunque los resultados no modifican de inmediato el diagnóstico o el tratamiento existentes, sí invitan a una ampliación del abordaje del TDAH. Al entender que la respuesta al estrés impacta la intensidad de los síntomas, la gestión de este componente se convierte en una estrategia relevante. Esto refuerza la importancia de prácticas como la mejora de la calidad del sueño, el establecimiento de rutinas estables y el desarrollo de herramientas para el manejo del estrés diario. Además, abre la puerta a enfoques más personalizados, alineados con la medicina de precisión, donde la información biológica, conductual y contextual podría permitir intervenciones más ajustadas a cada caso particular. Este tipo de estudios contribuye a formular preguntas más precisas sobre el TDAH, enfocándose no solo en sus causas, sino en cómo y bajo qué condiciones se expresa.

Fuente original: The Conversation Espaa

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