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La pila de Volta, génesis de la batería moderna, surgió de un debate científico

El objeto considerado como el punto de partida de la actual industria global de baterías de miles de millones de dólares, una humilde pila de discos de metal y papel secante, se exhibe hoy en el Museo Faraday de la Royal Institution en Londres. Este artefacto, inventado por Alessandro Volta en 1799, marcó un antes y un después en la comprensión de la electricidad, según detalla un reportaje de IEEE Spectrum.

La creación de Volta tuvo su origen en una discrepancia con su colega, el médico italiano Luigi Galvani. En la década de 1770, Galvani investigaba la estimulación eléctrica de músculos de ranas disecadas, observando cómo las patas se contraían como si el animal aún estuviera vivo. Este fenómeno le llevó a postular la existencia de una "electricidad animal", una fuerza vital intrínseca a los seres vivos que activaba nervios y músculos, similar a la observada en anguilas eléctricas. Para Galvani, el cerebro generaba la carga eléctrica, los nervios la conducían y los músculos almacenaban cargas opuestas.

Volta, inicialmente de acuerdo con su amigo, comenzó sus propios experimentos y llegó a una conclusión diferente. Sostenía que las ranas actuaban como meros electroscopios, detectando una carga eléctrica que no generaban. Su hipótesis era que la fuente de la electricidad observada por Galvani provenía del contacto entre dos metales diferentes y el tejido de la rana, un fenómeno que denominó "electricidad metálica".

Para validar su teoría, Volta desarrolló un "órgano eléctrico artificial" en 1799, posteriormente conocido como pila voltaica. Este dispositivo consistía en una secuencia apilada de discos alternos de cobre y zinc, separados por cartón o papel secante empapado en salmuera o ácido. Al conectar los extremos superior e inferior de la pila, se generaba una corriente eléctrica constante mediante una reacción química, a diferencia de un condensador como la botella de Leyden, que solo almacena y libera una descarga breve y potente.

Aunque Volta no hizo pública su invención hasta después de la muerte de Galvani en 1798, su demostración en 1799 impactó de inmediato a la comunidad científica. Apenas seis semanas después de que Volta escribiera a la Royal Society sobre su hallazgo, los científicos ingleses William Nicholson y Anthony Carlisle utilizaron una pila voltaica para separar el agua en hidrógeno y oxígeno, descubriendo la electrólisis química. Posteriormente, Humphry Davy empleó pilas voltaicas de mayor tamaño para aislar diversos elementos como el potasio, el sodio, el calcio, el estroncio y el bario. La influencia cultural de estos experimentos también fue notable, inspirando parcialmente a Mary Shelley en su novela Frankenstein.

La historiografía científica a menudo presenta a Volta como el claro vencedor de este debate. Sin embargo, la realidad es más compleja: ambos científicos estaban parcialmente en lo cierto. Galvani acertó en que las contracciones musculares son causadas por señales eléctricas, aunque su teoría de la "electricidad animal" como una fuerza vital universal no era precisa. Por su parte, Volta demostró la generación de electricidad a partir de metales, aunque su negación completa de cualquier rol electrofisiológico propio del organismo era incompleta. Sus investigaciones, de forma inadvertida, sentaron las bases para campos de estudio distintos pero complementarios: la electrofisiología, impulsada por Galvani, y la electroquímica y la ciencia de las baterías, desarrolladas por Volta.

Fuente original: IEEE Spectrum

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