La expansión de la inteligencia artificial elevó un 37% el consumo energético de Google en 2025
El impacto del rápido avance de la inteligencia artificial (IA) en la demanda energética global se hace cada vez más patente. Google, uno de los líderes en el desarrollo y despliegue de esta tecnología, experimentó un aumento significativo en su consumo de electricidad durante el año 2025. Este incremento, cifrado en un 37% respecto a periodos anteriores, se atribuye directamente a la expansión de su infraestructura dedicada a la IA.
La inteligencia artificial, especialmente los modelos más grandes y complejos que sustentan servicios como los asistentes virtuales o los sistemas de búsqueda avanzada, requiere una potencia de cómputo inmensa. Esto se traduce en la necesidad de vastos centros de datos equipados con miles de procesadores especializados, como las unidades de procesamiento gráfico (GPU), que operan de forma continua y consumen grandes cantidades de energía tanto para su funcionamiento como para su refrigeración. A medida que Google escala sus capacidades de IA para integrar estas funcionalidades en un número creciente de productos y servicios, la huella energética asociada a sus operaciones crece en paralelo.
Este aumento en el consumo energético representa un desafío considerable para Google, una compañía que ha manifestado públicamente su compromiso con la sostenibilidad y la energía limpia. La empresa se enfrenta a la tarea de balancear la creciente demanda de recursos que implica su apuesta por la IA con sus objetivos de reducir las emisiones y operar con fuentes de energía renovable. Las iniciativas en este sentido son cruciales para mitigar el impacto ambiental de la expansión tecnológica y asegurar que el progreso en IA no comprometa la sostenibilidad a largo plazo.







