La caballa canaria revela una reducción del 50% en el mercurio en medio siglo
Un análisis comparativo entre ejemplares de caballa (_Scomber colias_) capturados en 1973 y otros de 2021 frente a las costas de Canarias ha revelado una significativa disminución de la presencia de mercurio en sus tejidos, superior al 50%. Este descenso no solo indica una mejora en la calidad química de las aguas, sino que también respalda la efectividad de iniciativas internacionales como el Convenio de Minamata sobre el mercurio y la eliminación progresiva del plomo en los combustibles.
El estudio se alinea con hallazgos similares en poblaciones de sardina, donde se ha observado una reducción gradual de las concentraciones de plomo en la última década. Estos resultados consolidan la relevancia de los peces pelágicos pequeños —como sardinas, chicharros, caballas y alachas— como herramientas esenciales para la evaluación de la salud química marina. Estos organismos viven en aguas medias o cerca de la superficie, tienen ciclos de vida cortos y un rápido crecimiento, lo que les permite reflejar cambios ambientales en cuestión de meses y ofrecer una perspectiva casi en tiempo real del estado del ecosistema.
Más allá de su función como indicadores ambientales, los peces pelágicos pequeños representan una fuente crucial de alimento a nivel global. El análisis de los elementos químicos en sus tejidos no solo contribuye a la comprensión de los procesos oceanográficos, sino que también es fundamental para garantizar la seguridad alimentaria de millones de personas.
Las aguas canarias se presentan como un laboratorio natural idóneo para estas investigaciones. Factores como el afloramiento del noroeste africano, que aporta aguas profundas ricas en nutrientes y elementos químicos, y la calima sahariana, que transporta partículas minerales desde el desierto, influyen en la composición química de los océanos y, por ende, en los peces. Las erupciones volcánicas, como la reciente en La Palma, también han dejado su huella, alterando temporalmente la química marina y elevando las concentraciones de ciertos metales en las caballas capturadas en las zonas afectadas.
Las investigaciones también han identificado “firmas químicas” propias en los peces de distintas islas. Mientras que en Tenerife y Gran Canaria, con mayor presión antropogénica, se observan ligeras concentraciones superiores de elementos asociados a actividades urbanas y portuarias, en Lanzarote y Fuerteventura predominan los elementos vinculados al afloramiento africano y la calima. Esta diferenciación convierte a estos peces en auténticos mapeadores químicos del archipiélago.
En conjunto, los estudios subrayan que cada pez que llega al mercado es un sensor ambiental viviente. Su composición química refleja la estación de captura, la intensidad de fenómenos naturales o la influencia de la actividad humana, proporcionando información valiosa en un contexto de cambio global y creciente presión sobre los océanos.
Por qué importa
La monitorización de la salud de los océanos es fundamental ante el cambio global y la presión humana. Los peces pelágicos no solo son una fuente alimentaria vital, sino que actúan como "sensores" que nos informan sobre la calidad química de las aguas. La reducción de metales pesados en especies como la caballa es un indicio alentador de que las políticas de protección ambiental pueden tener un impacto positivo y medible.
Antecedentes
La capacidad de ciertos organismos marinos para actuar como centinelas de la contaminación es conocida desde hace décadas. La implementación de normativas ambientales como el Convenio de Minamata, enfocado en el mercurio, y las políticas para la eliminación progresiva del plomo en combustibles, han sido hitos clave en el esfuerzo por mitigar la presencia de metales pesados en los ecosistemas acuáticos.
Metales en peces: esenciales y tóxicos
Los estudios realizados en el Atlántico nororiental analizan hasta veinte elementos químicos en el músculo de los peces. Algunos, como el hierro, cobre, zinc o manganeso, son fundamentales para la vida. Otros, como el cadmio, plomo o mercurio, son tóxicos en exceso. La buena noticia es que las concentraciones de estos últimos en los pequeños pelágicos canarios suelen situarse por debajo de los límites legislativos de la Unión Europea.
Datos clave
| Reducción de mercurio en caballa canaria | Más del 50% |
|---|---|
| Período de estudio comparativo | Entre 1973 y 2021 (50 años) |
| Elementos químicos analizados | Hasta veinte |
Fuente original: The Conversation Espaa







