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El JWST detecta cambios estructurales en los anillos de Chariklo

La observación del centauro por el telescopio espacial revela una dinámica inesperada en sistemas anulares no planetarios

El telescopio espacial James Webb (JWST) ha observado modificaciones en la estructura de los dos anillos del centauro Chariklo, un objeto de 250 kilómetros de diámetro que orbita el Sol a unos 2.500 millones de kilómetros. Este hallazgo, detallado por Pablo Santos-Sanz en un artículo para The Conversation España y publicado posteriormente en la revista Science Advances, abre nuevas preguntas sobre la dinámica de los sistemas anulares.

Chariklo, descubierto en 2013 como el primer cuerpo menor con anillos, presenta dos estructuras estrechas. Su estudio se realiza habitualmente mediante la técnica de ocultaciones estelares, un método que consiste en medir las diminutas caídas de luz de una estrella cuando un objeto y sus posibles anillos pasan por delante. Esta técnica permite caracterizar estructuras demasiado pequeñas para ser observadas directamente.

La observación con el JWST, situado a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra en el punto de Lagrange 2 (L2), presentó desafíos técnicos adicionales debido a la necesidad de una precisión extrema en la predicción de la órbita tanto de Chariklo como del propio telescopio. Tras un proceso de refinamiento continuo de las predicciones orbitales, el JWST llevó a cabo la observación el 18 de octubre de 2022.

Los datos obtenidos revelaron una clara señal del anillo interior (C1R) durante la ocultación estelar, mientras que el anillo exterior (C2R) mostró una señal significativamente más débil o apenas perceptible en comparación con observaciones previas realizadas desde la Tierra. Un análisis exhaustivo durante varios meses confirmó que estas diferencias eran reales: el anillo interior aparecía más opaco y el exterior, menos.

Esta disparidad sugiere que los anillos de Chariklo podrían ser mucho más dinámicos de lo que se había considerado, capaces de experimentar cambios estructurales notables en un lapso de pocos años. La confirmación de una evolución tan rápida en un sistema anular de un cuerpo no planetario sería un resultado inédito. El estudio de estos fenómenos podría aportar información crucial sobre los mecanismos que mantienen las estructuras anulares y la posible influencia de pequeños satélites invisibles, extendiendo estas interrogantes a los sistemas anulares de los planetas gigantes.

Fuente original: The Conversation Espaa

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