El telescopio Nancy Grace Roman inicia una misión para censar 100.000 exoplanetas
Lanzado el pasado 30 de agosto, el telescopio Nancy Grace Roman está diseñado para ofrecer una perspectiva global sobre la diversidad de sistemas planetarios en nuestra galaxia. Equipado con un espejo principal de 2,4 metros de diámetro, comparable al del telescopio espacial Hubble, su instrumento principal, el Wide Field Instrument, destaca por poseer un campo de visión al menos cien veces mayor. Esta característica le permite observar vastas regiones del cielo de manera simultánea.
El Roman operará principalmente en el infrarrojo cercano, una capacidad crucial para penetrar las densas acumulaciones de estrellas y polvo interestelar en el interior de la Vía Láctea, donde la luz visible tiene dificultades. Se estima que, a lo largo de su misión, el telescopio podrá medir la luz de aproximadamente mil millones de galaxias y estudiar cientos de millones de estrellas dentro de nuestra propia galaxia.
Para la detección de exoplanetas, el Roman empleará principalmente dos métodos. La técnica de tránsito, que registra la pequeña disminución del brillo de una estrella cuando un planeta pasa por delante de ella, podría revelar unos 100.000 planetas, incluyendo mundos a miles de años luz de distancia. Sin embargo, el avance significativo reside en la microlente gravitacional. Esta técnica detecta las variaciones en la luz de una estrella distante cuando su trayectoria es curvada y amplificada por la gravedad de una estrella más cercana y sus posibles planetas. El Roman dedicará alrededor de 15 meses a un programa específico de observación del bulbo galáctico mediante microlente, con el fin de identificar miles de estos eventos y obtener información sobre planetas muy diversos, incluyendo gigantes de hielo, planetas rocosos similares a la Tierra y Marte, e incluso planetas errantes que vagan sin estrella.
El objetivo de esta misión trasciende el simple aumento del catálogo de exoplanetas conocidos. Busca construir un censo estadístico que permita comprender la frecuencia de aparición de sistemas planetarios similares al nuestro y determinar si nuestro vecindario cósmico es una excepción o una configuración común. Esta caracterización de la población planetaria es un paso fundamental, ya que, si bien el Roman no está diseñado para detectar vida directamente, su legado consistirá en identificar una vasta cantidad de mundos que merecerán un estudio más detallado con futuras generaciones de instrumentos.
Fuente original: The Conversation Espaa







