espacio

Lanzamiento del telescopio Nancy Grace Roman

El nuevo observatorio espacial se distingue por su política de datos abiertos y capacidades avanzadas para el estudio de exoplanetas.

El pasado domingo 30 de agosto, el telescopio espacial Nancy Grace Roman despegó a las 7:26 de la mañana, hora local en Florida, para alcanzar su órbita en el segundo punto de Lagrange (L2), situado a aproximadamente 1,5 millones de kilómetros de la Tierra. Esta región espacial ha sido el destino de otras misiones como los telescopios espaciales James Webb y Euclid.

El desarrollo de la misión, impulsada por figuras como Saul Perlmutter, se gestó en el centro espacial NASA Goddard y contó con la participación de más de un centenar de laboratorios y empresas de América, Europa, Japón y Australia, además de la Agencia Espacial Europea. La iniciativa ha superado un periodo de más de 20 años de gestación y diversas dificultades presupuestarias, según un reporte publicado en The Conversation España.

Una de las particularidades del Nancy Grace Roman reside en su política de acceso a los datos. A diferencia de misiones anteriores como el Hubble o el James Webb, que incluyen periodos de exclusividad para la visualización de los datos, todos los resultados científicos obtenidos por Roman estarán disponibles de inmediato y de forma gratuita para la comunidad científica global y el público general a través del sistema Roman Nexus. La NASA ha concebido este observatorio con el objetivo de fomentar la colaboración y el descubrimiento global.

Las capacidades científicas del telescopio se orientan a la investigación de la energía oscura y la detección de exoplanetas. Se espera que Roman identifique 20 000 millones de estrellas en la región central de la Vía Láctea, realice mapeos de zonas emblemáticas como la galaxia de Andrómeda con mayor eficiencia que el telescopio espacial Hubble, y revisite los campos observados por el telescopio Kepler en busca de exoplanetas. Incorpora un coronógrafo de última generación y sistemas de estabilización de imagen, que le permitirán atenuar el brillo estelar en 10 millones de veces para facilitar la detección de planetas en zonas de habitabilidad. Este componente es fundamental para el desarrollo de futuros observatorios espaciales enfocados en mundos habitables.

Tras el lanzamiento, el telescopio se someterá a diversas fases operativas. Durante los primeros 12 días, se llevarán a cabo operaciones de secado de hielo y ajustes de seguimiento de estrellas. Posteriormente, se destinarán 43 días a la alineación, enfoque y calibración de los instrumentos, seguidos de 90 días para la verificación de la calidad científica de los datos. Se proyecta que el Nancy Grace Roman comience a ofrecer un flujo continuo de datos a partir del año 2027.

Fuente original: The Conversation Espaa

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