Los algoritmos no leen la mente, pero moldean el estado emocional
Los sistemas algorítmicos carecen de la capacidad de comprender las emociones humanas de manera intrínseca. Sin embargo, su eficacia radica en la observación y el análisis del comportamiento del usuario para predecir reacciones e influir en el contenido que se presenta, modificando así el entorno afectivo digital.








