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Estrategia espacial

Estados Unidos planea multiplicar por diez sus lanzamientos espaciales y ampliar su infraestructura

Una nueva política de transporte espacial busca superar las 1.000 operaciones anuales para 2030, priorizando la creación de nuevos puertos y la eficiencia en la gestión.

Estados Unidos ha revelado una nueva política nacional de transporte espacial que busca un crecimiento exponencial en el número de lanzamientos y reentradas. El objetivo, ambicioso, es superar las 1.000 operaciones anuales para 2030, una meta que responde al rápido desarrollo del sector espacial comercial y las crecientes necesidades militares.

Esta nueva directriz, firmada por el presidente Donald Trump, reemplaza una política anterior de 2013. Aunque ambas enfatizan el apoyo a la industria espacial comercial y la importancia del acceso garantizado al espacio, el contexto actual difiere significativamente. Desde 2013, el sector ha experimentado una transformación radical: en 2023 se realizaron 176 intentos de lanzamiento orbital desde suelo estadounidense, casi diez veces más que la cifra de hace una década. Gran parte de este aumento se debe a la actividad de empresas como SpaceX, que en 2023 protagonizó 165 lanzamientos orbitales de su cohete Falcon 9, además de cinco vuelos de prueba suborbitales de su nave Starship.

La política subraya que este incremento es esencial para la “superioridad continuada de Estados Unidos en el espacio”, impulsado por la demanda comercial y militar de servicios de comunicaciones, vigilancia, objetivos espaciales y centros de datos en órbita.

Mejora de la infraestructura y gestión

Para materializar estas previsiones, la política se centra en varias actualizaciones clave. Se exige al Pentágono y a la NASA que “prioricen y coordinen las inversiones en infraestructura” para mejorar la capacidad y flexibilidad en los puertos espaciales federales. Actualmente, estos incluyen la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral y el Centro Espacial Kennedy de la NASA en Florida, la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg en California, y las Instalaciones de Vuelo Wallops de la NASA en Virginia. De estos, solo los emplazamientos de Florida y California están equipados para lanzamientos de carga pesada.

Se promoverán criterios de programación más eficientes en estos puertos, equilibrando las necesidades de los usuarios comerciales y las misiones gubernamentales. La política también ordena al ejército y a la NASA que “publiquen regularmente los cronogramas de los campos de tiro para garantizar una asignación transparente de los recursos y optimizar la capacidad de lanzamiento”. En la actualidad, los calendarios de la mayoría de los lanzamientos no son públicos hasta pocos días o semanas antes de la operación.

Además, el gobierno identificará posibles ubicaciones para nuevas instalaciones de lanzamiento en Estados Unidos, mejorará la integración de las operaciones de lanzamiento y reentrada espacial en los esfuerzos de modernización del espacio aéreo y el control del tráfico aéreo, y designará “espacio aéreo prioritario para corredores críticos de lanzamiento espacial”.

Por qué importa

La nueva política de transporte espacial de Estados Unidos refleja un cambio fundamental en el paradigma de acceso al espacio. Lejos de ser un nicho de gobiernos, el sector se ha comercializado rápidamente, con empresas privadas asumiendo un rol protagonista. Esta evolución, combinada con el creciente valor estratégico de las capacidades espaciales para la seguridad nacional, exige una infraestructura más robusta y flexible. La capacidad de lanzar con mayor frecuencia y desde diversas ubicaciones es crucial no solo para satisfacer la demanda comercial, sino también para asegurar la resiliencia y la capacidad de respuesta militar en un dominio cada vez más disputado.

En busca de nuevos emplazamientos: tierra y mar

La política enfatiza la necesidad de aumentar la resiliencia geográfica de las operaciones espaciales. Un estudio reciente del Pentágono, aún no publicado, ha identificado la necesidad de un tercer emplazamiento de lanzamiento para cargas pesadas en Estados Unidos. “Probablemente necesitamos otro sitio con capacidad para lanzamientos pesados y superpesados, tanto desde una perspectiva de resiliencia como por las limitaciones de espacio que tenemos incluso en Cabo Cañaveral”, indicó Troy Meink, secretario de la Fuerza Aérea. Esta búsqueda se extiende más allá de la tierra firme; el Departamento del Interior ya ha solicitado comentarios públicos sobre el uso potencial de plataformas en el mar, incluyendo terrenos sumergidos y plataformas petrolíferas abandonadas, para lanzamientos y reentradas espaciales. El objetivo es no depender exclusivamente de los dos puertos principales de lanzamiento actuales.

Para 2030, nuestras instalaciones de transporte espacial deben crecer para dar soporte a más de 1.000 lanzamientos y reentradas cada año. Las políticas establecidas en este memorándum asegurarán la superioridad continuada de Estados Unidos en el espacio.

Política Nacional de Transporte Espacial

A grandes rasgos, lo que dice [el estudio] es que probablemente necesitamos otro emplazamiento con capacidad para lanzamientos pesados y superpesados, tanto desde una perspectiva de resiliencia como por las limitaciones de espacio que tenemos incluso en Cabo Cañaveral.

Troy Meink, Secretario de la Fuerza Aérea

Vamos a tener que aumentar la capacidad. Y luego, quizás conectado a eso, está la resiliencia geográfica que podrías necesitar al tener ubicaciones de lanzamiento separadas y no estar tan atado solo a los dos puertos de lanzamiento específicos que tenemos.

Gen. Chance Saltzman, Máximo general de la Fuerza Espacial

Datos clave

Objetivo de lanzamientos y reentradas para 2030Más de 1.000 anuales
Lanzamientos orbitales desde EE. UU. en 2023176
Líder en lanzamientos orbitales en 2023SpaceX (165 Falcon 9)
Año de la política sustituida2013

Fuente original: Ars Technica

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