Globo Sonda 2026 · Vuelo del 26 de mayo de 2026Un globo sonda en la estratosfera, reconstruido dato a dato
El 26 de mayo de 2026, una sonda basada en ESP32 despegó de Palazuelos de Eresma, cruzó la tropopausa y alcanzó los 25.527 metros antes de estallar. Esta es la historia de cómo reconstruimos su vuelo completo —honrando cada dato medido y justificando cada dato recreado.
Por Miguel · Trotero · trotero.comDos horas y cuarto, minuto a minuto
La sonda transmitió telemetría por LoRaWAN a través de The Things Network, almacenada en una base de datos de series temporales. Estos son los hitos que dividen el vuelo en tramos inequívocos —y que, al conocerlos, permitieron reclasificar cada registro a posteriori.
Cada dato, o medido o reconstruido —y siempre marcado
La consulta directa a la base de datos arrojó 397 registros dentro de la ventana oficial de la misión. Tras verificar la integridad —sin un solo valor centinela de error en posición, presión o salud— y recortar el tramo posterior al fin de misión, el conjunto de trabajo final quedó en 303 registros que cubren el vuelo completo, de la preparación en tierra al aterrizaje.
Cada valor reconstruido se ancla siempre a datos reales medidos, y se marca explícitamente su procedencia.
Cuando el GPS se congela a 18 km
Por normativa internacional (el límite COCOM), los receptores GNSS dejan de dar posición por encima de unos 18 km. Aquí el receptor mantuvo un estado «válido» pero congeló su última posición durante 69 registros consecutivos —justo el tramo del apogeo y el burst. El indicador fiable resultó ser el número de satélites, que cae a cero en esas 69 muestras.
Como la presión sí se midió de forma continua, la altitud se reconstruye con la fórmula hipsométrica, anclada al último punto GPS válido (17.986 m a 77,7 hPa) y con un modelo de dos capas para la baja estratosfera.
Validado contra referencias verificadas con un error máximo de ±0,5 m. Altitud máxima resultante: 25.527 m.
10 km a la deriva, sin posición
Durante esos mismos 69 registros también se congelaron latitud y longitud. Pero el globo recorrió más de 10 km en horizontal, arrastrado por el viento. Una línea recta sería físicamente irreal, así que el tramo se reconstruyó con una curva de Bézier cúbica:
- Continuidad de posición: parte del último GPS real y termina en el primero recuperado.
- Continuidad de dirección: las tangentes se anclan a los rumbos reales, con un error de empalme de 0,1°.
El ritmo sobre la curva no es uniforme: lento en el largo ascenso (el 85 % del tiempo) y rápido en el descenso. Todo lo reconstruido queda marcado como estimado.
El paracaídas que frena al espesarse el aire
A 2.212 m, la sonda salió de la cobertura LoRa y dejó de transmitir, repitiendo el último paquete. Para fijar el instante de aterrizaje se modeló la velocidad terminal del paracaídas teniendo en cuenta que el aire se hace más denso al descender, lo que frena la caída:
El modelo se calibra con la velocidad de descenso medida en los últimos registros (≈ 6,7 m/s), de modo que los parámetros desconocidos del paracaídas se cancelan. Resultado: aterrizaje a las 13:05:59 UTC, con un cierre suave fijado a la cota de suelo durante cinco minutos más.
Lo que los datos revelan del vuelo
A partir del conjunto consolidado se derivan magnitudes que ningún sensor midió directamente, pero que la física permite calcular con rigor.
El globo que crece hasta estallar
Aplicando la ley de los gases ideales, a medida que cae la presión exterior el gas interior se expande. Partiendo del volumen de lanzamiento (5,61 m³), el globo crece de 2,33 m a 7,41 m de diámetro —un factor de expansión de 3,2, plenamente coherente con los globos de sondeo comerciales (6–10 m).
Subir despacio, caer en picado
Calculada por diferencia centrada de altitud, la velocidad media de ascenso fue de +3,7 m/s, y el pico de caída tras el burst alcanzó −33 m/s en fase cuasi-libre, antes de que el paracaídas tomara el control.
Las oscilaciones del ascenso no son ruido del sensor: son chimeneas térmicas y bolsas de aire —el reflejo de una atmósfera real que nunca es uniforme.
−52 °C en la tropopausa
La temperatura exterior describe el perfil térmico real de la atmósfera, descendiendo hasta unos −52 °C. Como el globo sube despacio y baja deprisa, los caminos térmicos de ascenso y descenso no coinciden: esa histéresis es la separación visible entre ambas curvas.
El interior, en cambio, se mantuvo mucho más templado gracias al aislamiento y al calor disipado por la electrónica.
Siete fases, y plena honestidad sobre el origen
Conociendo el vuelo entero, cada registro se reclasificó en una de siete fases a partir de los hitos reales. Y dos columnas de procedencia —origen_gps y origen_reg— permiten distinguir en todo momento lo medido de lo reconstruido.
La fase de burst dura 60 s: a la altitud del apogeo el aire tiene apenas el 3 % de la densidad de superficie, así que el paracaídas casi no encuentra resistencia y el sistema cae cuasi-libre hasta capas más densas.
Revive el vuelo completo, como si fuera un vídeo
Sobre el conjunto de 303 registros se ha construido un reproductor interactivo: una página web autónoma que reconstruye cada panel —altitud, velocidad, temperatura, el mapa 3D de la trayectoria y la telemetría de salud— y permite controlar el instante exacto que quieres observar. No depende de ninguna conexión en tiempo real.
Indicadores de altitud, velocidad vertical y temperatura; el mapa 3D de la trayectoria sobre relieve real; el perfil térmico de la atmósfera; la telemetría de salud del sistema; y, abajo, la barra de reproducción con sus hitos y la banda de análisis de misión.
Barra de progreso con hitos
Haz clic para saltar a cualquier instante, o arrastra el cabezal. Las marcas señalan despegue, estratosfera, burst y aterrizaje.
Velocidad ×1 a ×20
El vuelo dura 2 h 16 min en tiempo real; acelerado se recorre en pocos minutos. A ×1 puedes apreciar el burst a su ritmo real.
Banda de análisis sincronizada
Texto didáctico que acompaña cada fase, con notas técnicas destacadas que explican cómo se reconstruyó cada dato.







